Cumbre “Shield of the Americas”: seguridad regional y nuevo tablero geopolítico en el hemisferio

El 7 de marzo de 2026, el Trump National Doral Miami fue escenario de la Shield of the Americas Summit, una cumbre que reunió al presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, y al secretario de Estado Marco Rubio, junto a los mandatarios de doce países del hemisferio occidental. El encuentro congregó a Javier Milei (Argentina), Luis Arce (Bolivia), Gabriel Boric (Chile), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador), Irfaan Ali (Guyana), Xiomara Castro (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá), Santiago Peña (Paraguay) y Christine Kangaloo (Trinidad y Tobago).

La cumbre se presentó como un esfuerzo coordinado para reforzar la seguridad regional, combatir a los carteles del narcotráfico y limitar la influencia económica de China en América Latina y el Caribe. En ese contexto, Washington promovió una nueva arquitectura de cooperación basada en inteligencia, control fronterizo y operaciones conjuntas.

Uno de los resultados centrales del encuentro fue la Declaración Conjunta de Seguridad contra los Carteles de las Américas, un acuerdo que países como Guyana y otros participantes firmaron para ampliar la coordinación en materia de seguridad fronteriza, intercambio de información y combate al narcotráfico. La iniciativa busca consolidar un sistema regional más integrado para enfrentar organizaciones criminales transnacionales que operan a través de múltiples países.

Otro anuncio relevante fue el llamado “Big Agreement”, presentado por la enviada especial Kristi Noem, que contempla una mayor cooperación militar, tecnológica y de inteligencia entre Estados Unidos y los países participantes para enfrentar el tráfico de drogas y las redes criminales que financian la violencia en la región. Aunque los detalles completos aún no se han divulgado, el acuerdo apunta a una estrategia regional coordinada con recursos estadounidenses en apoyo de los gobiernos aliados.

La cumbre también reflejó una clara orientación estratégica bajo el principio de “America First”, que enfatiza el uso de activos militares y de inteligencia de Estados Unidos para fortalecer la estabilidad hemisférica. Desde la perspectiva de Washington, el narcotráfico, las organizaciones criminales y la migración irregular masiva constituyen amenazas interconectadas que requieren una respuesta regional coordinada.

Además de la seguridad, el encuentro tuvo un fuerte componente geopolítico. Funcionarios estadounidenses subrayaron la necesidad de contrarrestar la creciente influencia económica de China en América Latina, particularmente en sectores estratégicos como infraestructura, energía y tecnología.

En conjunto, la Shield of the Americas Summit marca un intento de redefinir la cooperación hemisférica en materia de seguridad y política exterior. Más allá de los acuerdos firmados, el verdadero impacto de la cumbre dependerá de la implementación concreta de las iniciativas anunciadas y de la capacidad de los países participantes para mantener una estrategia común frente a desafíos que trascienden fronteras.

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Fabiola Malka